Mi Maldición. La puedo llamar así, aunque suene feo. Cuando cumplí 26, cambió mi vida.
Tuve dos operaciones del estómago, una insuficiencia pancreática que llegó y desapareció a los 3 años sin explicación alguna y no sin antes, quitarme 16 kilos. Pensé en el suicidio, estuve internado varios meses en uno de los mejores hospitales del mundo en Chicago y desarrollé una adicción involuntaria a la morfina y los opioides.
He estado hospitalizado en los últimos 5 años más de 300 veces.
Me han visto los mejores médicos de Colombia, España y Estados Unidos. Me pegaron el intestino con el estómago por un lado diferente. He tomado yagé y me intentaron exorcizar. Me han rezado las monjitas de San Vicente y los chakras me los han alineado decenas de bioenergéticos y chamanes.
He ido a donde todos los médicos recomendados de mis primos y los sanadores que le hicieron el “milagrito” a mis tías.
Han pasado 6 años y todavía no tengo un diagnóstico claro. Y aun así, he decidido vivir.

Mi maldición se convirtió en mi motor de creatividad y salvó mi vida.
Todos los días lucho contra un dolor inexplicable en el estómago. Camino, vomito, respiro, medito y algunos días hasta rezo. Me ingenio la manera de seguir en Movimiento.
Tomé la decisión de salir corriendo de Medellín, inicialmente por 1 año. Había demasiadas cosas que me recordaban mi vida pasada, antes de mi enfermedad y cuando era felíz; ahora no tenía salud.
Llegué a Barcelona, habiendo estado el día anterior en urgencias. Mi madre lloraba y decía que no quería que me fuera. El doctor de turno me recomendaba no salir.
Yo no podía quedarme.
Nunca paré de sonreír. Mi positivismo es algo que [casi] nunca perdí.
Mi Maldición, después, se convirtió en mi propósito.
He sido una persona privilegiada. Papás que me quieren y me apoyan. Hermanos que me han desarrollado mi sentido de competitividad. Amigos que me han sacado de fiesta e internado en la clínica. Con quienes he reído y amores con quienes he sido feliz y llorado.
He viajado, tengo un estilo de vida activo y en movimiento.
He disfrutado [mucho] la vida y sus instantes.
Pero también he tenido que comer mucha mierda y he tocado fondo.
Sigo en constante aprendizaje.
Pero algunas cosas he aprendido.
Mi propósito, ahora, cobra vida.
Warp es la energía de una estrella en cada bocado.
Warp es el sueño que tiene un niño de explorar el universo.
Warp es el Snack de Las Personas en Movimiento.
Bienvenidos.
#MuéveteConWarp
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